jueves, 30 de octubre de 2014

Filosofía de la Antigüedad Tardía y del Medioevo - textos fuente y textos de análisis

Obras de San Agustín - Tomo III - BAC
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYYkpRLVR2aHFrOTg/view?usp=sharing

Filón de Alejandría - Obras Completas
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYYmoxWVBnWTdUak0/view?usp=sharing

Etienne Gilson - A Filosofia na Idade Media
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYQVpIcWtvNGdzbzA/view?usp=sharing

Alain de Libera - Por qué hay medievalistas
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYTDdsZmktOE0ySmc/view?usp=sharing

The Cambridge History of Later Medieval Philosophy 1100-1600
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYVTdfU2N3bTlMejg/view?usp=sharing

The Cambridge History of Philosophy in Late Antiquity vol I
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYVGhCcWVXbDRtNlE/view?usp=sharing

Abu'l walid ibn Rusd (Averroes) - Tratado decisivo sobre la armonía entre religión y filosofía (Kitab fasl al maqal)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYVHpWRW5SWk53a1k/view?usp=sharing

Abu'l walid ibn Rusd (Averroes) - Incoherencia de la Incoherencia (Tahafut al tahafut) - vol I-II - de Primera a Cuarta Discusión
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYMXBxZEFkN201NGp1ZUtSR2xLajNFWnMyQmdz/view?usp=sharing

Fredegiso de Tours - Sobre la nada y las tinieblas (De Nihil et Tenebris) - fragmentos
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYV2NUcndRbFFSM0E/view?usp=sharing

Corporalem animae substantiam: corporeidad y simplicidad del alma en el pensamiento de Tertuliano - Nicolás Moreira Alaniz
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYQWNOUkhnRWhyMWs/view?usp=sharing

La Filosofía Árabe - Miguel Cruz Hernández
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYOWVUREQ0V3U1Ums/view?usp=sharing

La cuestión de los universales en la Edad Media - selección de textos de Porfirio, Boecio, y Pedro Abelardo(Bertelloni; Marchetto; Tursi)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYRUpzV1VRRUd5V28/view?usp=sharing

Abu Hammid al Ghazzali (Algacel) - Intenciones de los filósofos (Maqasid al falasifah) - trad. Manuel Alonso Alonso
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYWndyMnU5ZklBd2M/view?usp=sharing

Abu Hammid al Ghazzali (Algacel) - Incoherencia de los filósofos (Tahafut al falasifah) - trad. Sabih Ahmad Kamali
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYNVk3b0gzUWhDdGs/view?usp=sharing

San Agustín de Hipona - Sobre la inmortalidad del alma (De inmortalitate animae)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYTWMzSDF5REJkbnc/view?usp=sharing

Pedro Abelardo - Historia de mis desventuras (Historia Calamitatum mearum)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYUmNtdmRwTFRvTmM/view?usp=sharing

San Justino "el mártir" - selección de textos de Apologías y de Diálogo con el judío Trifón
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYeUxiVFpuakxDYWs/view?usp=sharing

Taciano "el sirio" - selección de textos de Discurso contra los griegos
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYYXQ4ZWRFLUp4UXM/view?usp=sharing

Paul Spade - History of the Problem of Universals in the Middle Ages - notes and texts
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYaS1kWEFrWFQxT28/view?usp=sharing

Abu Nasr al Farabi - The Philosophy of Plato and Aristotle: The attainment of happiness (Kitab tahsil al saadah); Philosophy of Plato (Falsafah al Aflatun); Philosophy of Aristotle (Falsafah al Aristutalis) - trad. Muhsin Mahdi
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYZzBlR2syenRTUzg/view?usp=sharing

Abu Yusuf al Kindi - Sobre la Filosofía Primera (Fi al falsafah al ula)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYR0VESTg1Mm9yeUk/view?usp=sharing

Abu Nasr al Farabi - Catálogo de las Ciencias (Ihsa al ulum)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYZDdFcF9UZjVtX2s/view?usp=sharing

Tomás de Aquino - El Ente y la Esencia (De Ente et Essentia)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYMUkxNm1xQnZRU1k/view?usp=sharing

Alejandro de Afrodisia - Suplemento (Mantissa) al libro Acerca del Alma: Tratado sobre el Intelecto - trad. José Manuel García Valverde
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYcWU1VTdDalMxSWc/view?usp=sharing

Tertuliano de Cartago - Apologético (Apologeticum)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYdGhGNXliRF9MWDQ/view?usp=sharing

Abu Nasr al Farabi - Sobre el intelecto y lo inteligible
https://drive.google.com/folderview?id=0B74z4VNpIcWYN1E2Vk96ZjNMcEE&usp=sharing

Tomás de Aquino - Summa Teológica - BAC
https://drive.google.com/folderview?id=0B74z4VNpIcWYamZYWGUyYkNRWlU&usp=sharing

Majid Fakhry - Al Farabi. Founder of Islamic Neoplatonism
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYV2M2QzZ1bS1pMTg/view?usp=sharing

Damien Janos - Method, Structure and Development in al Farabi's Cosmology
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYUS1obkpfWVN6bWc/view?usp=sharing

Ian Richard Netton - Al Farabi and his School
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYX3UwQ1hPZUI0MXM/view?usp=sharing

Robert Pasnau (edit.) - The Cambridge Translations of Medieval Philosophical Texts. Vol.3 Mind and Knowledge
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYWG9XY09QWjFuYXM/view?usp=sharing

Tesis condenadas por Etienne Tempier (obispo de París) en 1277 - (latín): en Siger de Brabant et L'Averroïsme Latine au XIIIme Siècle (Pierre Mandonnet)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYRjFsUV96eXEwenc/view?usp=sharing

Los Filósofos Medievales II (selección de textos fuente) - Clemente Fernández (edit.)
https://drive.google.com/file/d/0B74z4VNpIcWYYUhCMDcxVlM3WEU/view?usp=sharing

jueves, 18 de septiembre de 2014

“El innatismo de las cogniciones primarias y la adquisición del conocimiento en Tahsil al-saadah de al-Farabi

Prof. Nicolás Moreira Alaniz 

Presentación.
            La figura de Abu Nasr Muhammad ibn al-Faraj al-Farabi (872 Transoxiana-950 Damasco), es una de las más importantes en la primera etapa de desarrollo de la filosofía árabe medieval, de tal forma que fue denominado, por exponentes posteriores (Ibn Sina, Ibn Rushd), el “segundo maestro” por su relevancia, luego de Aristóteles[1].
            Formó parte de la corriente de los filósofos (falasifa), inaugurada, especialmente, por al-Kindi. Además de adoptar la impronta proveniente del neoplatonismo y el peripatetismo de la antigüedad tardía, en algunos aspectos rescató el influjo de tendencias y disputas provenientes de las escuelas teológicas (kalam), sobre todo de los mutáziles (al-mu’tazilah), que se gestó a partir del siglo VIII, arropada bajo la protección e incentivo de los califas abásidas de Bagdad.

Entre sus diversas obras originales, comentarios y opúsculos, rescatamos el tratado referido a la consecución [u obtención] de la felicidad [o la salvación]. Este “Tratado sobre la consecución de la felicidad” (Risala tahsil al-saadah) forma parte de una trilogía compuesta también por el “Tratado sobre la filosofía de Platón” y el “Tratado sobre la filosofía de Aristóteles”. Tomaré como referencia la traducción al inglés, realizada por Muhsin Mahdi (1962).
La obra trata sobre la relevancia y problemática del conocimiento humano. Tal importancia reside en un total convencimiento que el conocer intelectivo y racional, conduce a adquirir los principios y herramientas correctas para alcanzar la felicidad terrena y suprema. La ciencia teórica o especulativa precede, por lo menos formalmente, al desarrollo de la ciencia práctica. Los fundamentos de una vida feliz en comunidad se deducen de los fundamentos universales y necesarios de la ciencia teórica que estudia el principio de los seres naturales.

El planteo del problema.
            Al-Farabi comienza presentando las diferentes formas en que puede y debe desarrollarse el camino del conocimiento humano con miras a la obtención de la felicidad. Los métodos para lograr la realización de tal pretensión pueden mostrarse diversos, aunque, en última instancia, puedan resolverse en dos: el método demostrativo y el método persuasivo (iv, 55, p.44).
De esta forma, las preguntas que podrían surgir, serán, ¿qué relación hay entre estos métodos? ¿qué aporte hay de cada uno? Ahora, es interesante que, para él, las diferencias de ambos métodos no constituyen la configuración de un doble acceso a la verdad, sino que, su postura es la entender que la verdad alcanzada, sí y solo sí, puede constituirse como tal, mediante un método lógicamente estructurado y en correspondencia con una realidad ontológica de la que debe dar cuenta, y ese debería ser el método demostrativo o filosófico[2].

            Más adelante, al-Farabi se detiene, en determinar cuál es el principio de nuestro conocimiento discursivo; a partir de qué y cómo generamos conocimiento verdadero sobre la realidad, mediante una clara asimilación de la gnoseología y lógica aristotélica:

“Las cogniciones primarias relativas a cada género de seres, son los principios de instrucción para tal género, siempre que posean las bases y condiciones mediante las cuales el estudiante es guiado hacia la certera verdad acerca de lo que quiere conocer de ese género.”
(La consecución de la felicidad, i, 5, p.15)

“Las primeras premisas son conocidas mediante un conocimiento primario; desde su base cada uno procede del conocimiento subsecuente alcanzado por la investigación, la inferencia, la instrucción, y el estudio. Por la investigación o la instrucción alguien puede buscar el conocimiento de las cosas desconocidas desde el exterior: cuando están siendo investigadas y su conocimiento es confuso, son problemas; y luego cuando el hombre mediante la inferencia o el estudio ha sido conducido a convicciones, opiniones o conocimientos sobre éstos, se convierten en conclusiones.”
(La consecución de la felicidad, i, 2, p.13)
           
            Cuando habla de conocimiento primario, se puede entender que él se refiere a cierta aprehensión intelectiva inmediata sobre algo exterior al alma, pero del cual, no debo, necesariamente, ser consciente de cómo lo adquirí ni de dónde surgió.[3]  Al-Farabi se refiere a las cogniciones primarias como principios de instrucción o de conocimiento, los cuales ofician de primeras premisas en los razonamientos que pretenden llegar a concluir las verdaderas causas de las cosas que están comprendidas en una especie y en un género tal.
            Ahora, la ciencia que estudia las causas de los seres, en tanto necesarias y naturales (o sea, según al-Farabi, no generadas por un agente voluntario), es la ciencia teórica, incluyendo diferentes de niveles de conocimiento, por su objeto y no por su método: metafísica, matemáticas, física –óptica, mecánica, ingeniería. Es imprescindible, pues, que las primeras premisas de las primeras demostraciones teóricas contengan ciertas cogniciones primarias que hayan sido adquiridas, no de nuestra percepción sensible, sino de nuestro mismo intelecto.

El innatismo de nuestros principios cognitivos primarios.
            Hay indicaciones concretas del autor en diferentes obras sobre la existencia de cogniciones innatas en el ser humano. Este innatismo debe siempre conectarse con la idea de Dios dador de las formas y potencias intelectivas y determinantes de la realidad creada, a través de las causas segundas o celestes hasta culminar en el intelecto agente dador de las formas intelectivas primarias, y agente de la actualización del entendimiento humano.

En “Kitab al tanbih ‘alá sabil al sa’ada” (“Información sobre el camino de la felicidad”), el autor dice que son “aquellas de cuyo conocimiento nadie carece, …tales como el todo es mayor y más que su parte o que el hombre no es caballo y otras semejantes …éstos se llaman conocimientos notorios o primeros principios reconocidos. Cuando un hombre los niega, pues puede negarlos de palabra, sin embargo no puede negarlos en su mente… Todas estas cosas de cuyo conocimiento nadie carece están presentes en la mente del hombre desde el comienzo de su existencia de manera innata.” (233-235, p.73).

            Así, tal tipo de cogniciones son formas conceptuales innatas, diferentes a lo que pueden ser las meras disposiciones o potencialidades innatas de los individuos, con variedad de gradación, p.e. claridad, prudencia, agudeza mental, rectitud, etc. Las cogniciones primarias, inclusive se inscriben en el ámbito de nuestro intelecto, pero no están siempre en acto, ya que, en referencia al fragmento anterior, nadie entonces podría negarlos aunque sea con la palabra. Además, tal posibilidad iría en contra de lo que dice Aristóteles sobre nuestro intelecto, el cual es en potencia todas las formas. El entenderlos implica que el intelecto agente, permanentemente en acto y separado de todo sustrato material, actualice los primeros principios que están en potencia en nuestra mente.
            Por otra parte, no es de otra forma que se actualizan sino cuando pretendemos conocer las cosas externas, por lo tanto cuando el móvil es conocer y actuar en la realidad. ¿Tales cogniciones son, en este sentido, a la vez que innatas, cogniciones a priori, formas conceptuales en sí mismas independientes de todo contenido, pero que para generar conocimiento demostrativo certero son necesariamente actualizadas con la experiencia? ¿o, tal vez, sean conocimientos cargados de evidencia y adquiridos por la proyección, sobre nuestro intelecto posible, de la formalización del agente externo y en acto?. En ambos casos, la potencialidad del intelecto se mantiene, ya sea por la existencia de formas a priori en potencia en nuestro intelecto, o por la actualización de las formas recibidas en el intelecto posible mediante el concurso del intelecto agente.

            En “Tratado sobre el entendimiento y lo inteligible”, nos recuerda lo expresado en el Tahsil al-saadah, donde vuelve sobre la existencia, en nuestro intelecto, de proposiciones universales y necesarias no adquiridas mediatamente por la inferencia ni el estudio: “… adquiere desde su niñez la certeza de las proposiciones universales, verdaderas y necesarias. Y no se trata de una adquisición obtenida por argumentación o por meditación, sino [algo que el hombre tiene] natural y propiamente desde su infancia. (…) con ella [la facultad del entendimiento] obtenemos el primer conocimiento y la primera certidumbre acerca de las proposiciones indicadas sin que sea precedida ni de meditación  ni de consideración alguna. Dichas proposiciones universales constituyen los principios de las ciencias especulativas.”[4]

            Ahora, si al-Farabi hace referencia a cogniciones que son innatas, ¿a cuáles se refiere? Si no es posible que sean formas inteligibles en acto, entonces debe entenderse como formas a priori de la experiencia, pero en potencia. Tales formas proposicionales ofician de principios del conocimiento teorético: principio de identidad, de causalidad, de relación y subordinación, de no contradicción, etc. Esta lectura podría ir más de acuerdo con este innatismo cognitivo y, asimismo, con la postura farabiana de la necesidad primaria de la teorética con respecto a la práctica, sin embargo con relación de mutua dependencia funcional.
Sobre esto último, nos dice: “Si, luego que la virtud teorética ha causado que el intelecto perciba las virtudes morales, éstas pueden ser realizadas en acto si la virtud deliberativa las discierne y descubre los accidentes que deben acompañar sus inteligibles, para así llegar a la existencia [una existencia causada por la voluntad]…”. (ii, 35, 27, p.32-33). “Esta facultad lógica nos hace capaces de discernir que lo que inferimos sea un conocimiento certero o una mera creencia, que sea la cosa en sí misma o su imagen y similitud.” (i, 4, 10-15, p.14-15).
           
Aparentemente, en apoyo a la idea expresada en “Información sobre camino de la felicidad”, el autor, en Ihsa’al-‘ulumwa-tarfhi-buha (“Catálogo de las ciencias”) nos dice, en su artículo II, que “hay que advertir que entre los juicios racionales los hay en que cabe el error, pero también hay algunos en lo que no es posible que el entendimiento se equivoque en manera alguna; a saber, aquellos juicios que el hombre encuentra en su alma grabados, como si hubiese sido creada con el conocimiento cierto de ellos …”El todo es mayor que la parte. Todos número tres es impar”.”[5]

No hay una afirmación concluyente en cuanto a la naturaleza de estos principios de conocimiento, si son puras formas o contenidos a priori de la experiencia, pero sí, su carácter necesario e innato.
            En la parte II del Kitab al-siyasa al-madaniyya (“Libro del Gobierno Político”) dice algo que parecería ir en contra, o por lo menos, no menciona, en cuanto a la existencia de cogniciones primarias innatas. Dice que lo que el hombre posee en forma innata, como especie, y los individuos que están comprendidos en ella, son disposiciones y facultades comunes y otras propias.

“Las disposiciones que son por naturaleza no fuerzan a nadie ni le obligan a hacer eso, sino que sólo son disposiciones para hacer esa cosa, para la que están preparados por naturaleza, de una manera más fácil para ellos.” (Al-Farabi (2008): II, p.100-101).
Al siyasa al-madaniyya

            En esta misma obra, un poco antes, hace una afirmación mucho más explícita en cuanto a que lo innato en el hombre es una facultad o principio activo que está en potencia, y que es actualizado por el intelecto agente, una vez que previamente se hayan actualizado la capacidad de sentir y apetecer.[6] Así, una vez más, nos encontramos con esa matriz de interdependencia entre la facultad teórica y la volitiva.

            En cuanto a la naturaleza de tales cogniciones primarias que identifica con los principios de instrucción o conocimiento, podríamos decir que, a través de las obras tenidas en cuenta, el autor presenta una posición no muy clara: los primeros principios son contenidos innatos (en Kitab al-tanbih’alà sabil al-saadah, y en Kitab ihsa al-ulum); los primeros principios son meras disposiciones o formas innatas (en Kitab al-siyasa al-madaniyya).

            En la base de esta dilucidación, se encuentran varias cuestiones entrelazadas:
1)      la urgencia por conformar un conocimiento con fundamentos y conclusiones lógicamente necesarias y certeras, el conocimiento teórico de las esencias de las cosas; el desvelamiento de los principios ontológicos fundamentales del ser;
2)      determinar la orientación con criterios necesarios que permitan al hombre transitar el camino a la felicidad terrena y suprema; camino que por sí sólo estaría determinado y orientado por la contingencia de las circunstancias y los accidentes variables;
3)      defender la idea que el hombre produce conocimiento sobre las cosas, y que ese conocimiento le permite aventurarse en el discernimiento y la realización de acciones;
4)      distinguir que así como el hombre es responsable de sus actos ante los demás y ante Dios, la potencialidad efectiva del hombre es dada por Dios mismo

Los dos primeros puntos hacen a la consecución de un trayecto científico fundado en verdades necesarias e independientes de toda contingencia con miras a alcanzar la felicidad; los dos últimos hacen a la necesaria proyección del hombre, como ser creado, libre y responsable de sus acciones ante Dios, en la realización de ese camino a la felicidad.

La significación y alcance del término adquisición.
            Una pregunta posible surge, posteriormente a la afirmación del carácter innato de ciertas cogniciones: ¿ese innatismo es propio en un sentido autónomo, o parcialmente autónomo, o hay una dependencia notoria de la denominada adquisición [consecución, realización] generadora desde nuestro intelecto, ante la providencia y omnipotencia divina?
            No hay que perder de vista en el pensamiento claramente racionalista de la falsafa, que el contexto aporético de tal discusión es el desarrollado por la teología musulmana, y especialmente la teología mu’tazil y as’ariya.
            En este sentido, el planteo farabiano en el Tahsil al saadah destaca en varias oportunidades la palabra adquisición. Tal palabra se debe entender en dos sentidos en cuanto es expresada en este texto, 1) adquisición (tahsil) como obtención o alcance en relación a un fin, en este caso, la felicidad; 2) adquisición (kasb) como producción, en este caso, la producción humana cuando realiza los inteligibles, ya sea los naturales a partir de formas externas naturales y necesarias, o voluntarias a partir de formas engendradas, adquiridas, en el intelecto.

            La fuente posible del sentido del término kasb en esta obra, esté en la discusión teológica entre mu’táziles y as’aríes, y entre tendencias dentro mismo del movimiento mutázil, sobre el alcance de la adquisición en el hombre. ¿Esta adquisición es producción en sí misma, liberada de toda dependencia, así como la creación divina; o se entiende como producción posibilitada por una disposición o potencia dada por Dios? En este segundo caso, tal afirmación no niega la posibilidad de que la acción misma de adquirir sea libre por parte del hombre. Ambas posturas fueron, anterior y contemporáneamente a al-Farabi, mantenidas por tendencias pertenecientes a la  escuela mutázil. La existencia de una tradición iraquí, no sólo en Basora sino también en Bagdad, permitiría suponer una posible conexión o influencia relativa de esta escuela del kalam en su pensamiento. Integrantes de la escuela, p.e. Abu Hasim al-Yubba’í, y Abd al-Yabbar (contemporáneos de nuestro autor), mantuvieron doctrinas teológicas con rigurosidad dialéctica, y asimismo, con la exigencia de un “empleo sistemático del método y demostración apodíctica”.[7]

            Según comentarios de la época, al-Yubba’í  afirmaba que “el Creador es [agente] poderoso para [obrar] aquél género de movimientos y reposo para el cual dio poder a sus siervos y  para todo lo demás para lo cual les dio potencia, (…) pero no calificaba a su Señor con potencia para crear la fe mediante la cual fueran creyentes y la justicia mediante la cual fueran justos, ni la palabra mediante la cual fueran locuentes. (…) También tiene por absurdo eso en toda cosa con que se califique el hombre. El sentido de esto es que el hombre es agente de aquello cuyo nombre se derive de él.”[8]

            La creación divina, fuente de todo lo creado, es también fuente de las potencias “creadoras” del hombre –intelectiva y volitiva-, pero no de su actualización y funcionamiento. El hombre “crea” no en un sentido absoluto, sino obrando “mediante instrumento, un miembro y una potencia [quwa] inventiva.”[9] El hombre se define como adquirente, aquel ser que puede producir, inventar, generar, mediante instrumentos y capacidades naturales y adquiridas.
            Al-Farabi adopta una postura semejante, desde un análisis más racionalista, pero sin olvidarse del sustrato religioso que configura la estructura de su pensamiento. La idea de que el hombre crea de forma absolutamente distinta a como lo hace Dios, se mantiene en la base de una posición gnoseológica igualmente diagramada por el aristotelismo neoplatonizante. El ser humano “hace” o “realiza” las formas inteligibles de las cosas exteriores, produce o adquiere una forma del ser en su intelecto[10], el cual da noticia de la realidad existente, así como de la acción intelectiva misma.

Conclusión.
            El conocimiento verdadero que nos permita actuar y vivir en acuerdo con la pretensión de alcanzar la felicidad suprema, para lo cual previamente hay que rescatar y hacer realizable la plena identidad entre la felicidad individual y la felicidad de la comunidad, debe congeniar, por un lado, la necesariedad de la verdades fundamentales sobre la realidad que nos sirven de modelo o paradigma para nuestra realización como parte constitutiva de la comunidad de seres humanos [el modelo ontológico del orden político y moral]; y, por otro lado, la necesaria adquisición y aplicación de verdades derivadas que se ajusten a la contingencia del tiempo, lugar, composición social, costumbres, etc., que hacen a las diferencias entre los seres humanos. El camino es progresivamente, de la ciencia teórica, apodíctica, hacia la ciencia política generadora de recursos y medios[11] para la vida en comunidad. Si el camino es inverso, sucede lo que exhaustivamente, al-Farabi destaca en, p.e., Kitab al-huruf (Libro de las Letras), la religión, las costumbres, los símbolos e imágenes, se transforman en el fundamento de una verdad aparente.       

            Volviendo a la obra central de este trabajo, “La consecución de la felicidad”, y luego de haber rescatado enunciados que nos confirman la idea de que ciertas cogniciones y/o disposiciones primarias son innatas, debemos analizar la conexión establecida entre los principios de instrucción en relación a un cierto género y los principios del ser relativos a ese mismo género. Esa conexión implica, en algunos casos, identidad, y en otros discordancia; en el primer caso, los principios de instrucción se muestran como cogniciones primarias evidentes y necesarias, producto de una adquisición [producción, kasb] inmediata (al-mubasar) que, como hemos dicho, no está determinada por la inteligencia agente, sino que la misma habilita o dispone al intelecto para que al producir los inteligibles también los componga o divida de acuerdo a estas cogniciones primarias. Las otras, son adquisiciones mediatas que revelan la debilidad de nuestra capacidad cognitiva, de ellas y metódicamente es posible adquirir conocimientos de segundo orden verdaderos, engendrados mediatamente (al-tuwallid).

En relación a la plena identidad de ambos principios, el lógico-cognitivo y el ontológico, la conexión es entre cogniciones primarias y principios que son causas [formal, material, eficiente, final, según el género que sea estudiado] del género en cuestión, sus especies comprendidas, y los individuos comprendidos en ellas. Es así, que una posible interpretación de la naturaleza de estos principios de instrucción sea el tener una naturaleza causal [en los sentidos propios a tal orden de género a estudiar: ya sea, formal, material, eficiente y final]. Las cogniciones primarias son causa de la instrucción y el conocimiento, ya sea de la plena evidencia, como de la demostración silogística. Esa naturaleza causal refiere a la forma actualizante, la potencia efectiva, la posibilidad de ser algo, y el objetivo de perfeccionamiento, oficiando de guía para la instrucción correcta. 
* * *
Bibliografía.
AL-FARABI: The attainment of happiness (Kitab tahsil al-saadah) en The philosophy of Plato and Aristotle (translated by Muhsin Mahdi). The Free Press of Glencoe, Agora Editions, New York, 1962.
AL-FARABI: Sobre el entendimiento y lo inteligible (Risala fi-ma’aní al-‘aql) –trad. Jesús Caño Guiral, FHC/DPE, Montevideo, 1978.
AL-FARABI: Catálogo de las Ciencias (Kitab Ihsa al-Ulum) – trad. Angel González Palencia. Imprenta de Estanislao Maestre, Madrid, 1982.      
AL-FARABI: Catálogo de las ciencias (Kitab Ihsa al-Ulum). En “Antología - Filosofía Musulmana”, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009.
AL-FARABI: El camino de la felicidad -trad. Rafael ramón Guerrero, Editorial Trotta, Pliegos de Oriente, Madrid, 2002.
AL-FARABI: Obras filosóficas y políticas –edición y trad. Rafael Ramón Guerrero, Editorial Trotta, Madrid, 2008.
AL-GHAZALI: Incoherence of the philosophers (Tahafut al-falasifah) – translated by Sabih Ahmad Kamali. Pakistan Philosophical Congress, Nº3, Lahore, 1963.       
ARISTÓTELES: Acerca del alma –trad. Tomás Calvo martínez, Editorial Gredos, Madrid, 2000.
BLACK, D.: Knowledge and certitude in al-Farabi’s epistemology, en “Arabic Sciences and Philosophy”, vol.16 (2006), 11-45, Cambridge University Press.
CANALS VIDAL, F.: Historia de la Filosofía. Curso de Filosofía Tomista, Editorial Herder, Barcelona, 2002.
CRUZ HERNÁNDEZ, M.: Historia del pensamiento en el mundo islámico-I-Desde los orígenes hasta el siglo XII en Oriente, Alianza Editorial, Madrid, 2011.
GILSON, E.: La filosofía en la Edad Media. Gredos, Madrid, 2007.
RAMÓN GUERRERO, R.: Filosofías árabe y judía, Editorial Síntesis.
RUBIO, L.: El “ocasionalismo” de los teólogos especulativos del Islam, Ediciones Escurialenses, Salamanca, 1987.

Prof. Nicolás Moreira Alaniz
Dep. de Filosofía – Instituto de Profesores “Artigas”
moreira71@gmail.com
Docente de Historia de la Filosofía Medieval en Formación Docente (CFE-CODICEN).
Profesor de Educación Media (CES-ANEP) – Esp. Filosofía
Maestría en Filosofía Contemporánea – FHUCE-UdelaR (en curso)




[1] RAMÓN GUERRERO, R. (2011), VI, p.187.
[2] AL-FARABI (1962): i, 3, p.13. 
[3] AL-FARABI (1962): i, 2, p.13.
[4] AL-FARABI (1978): 1, 40, p.4.
[5] Al-Farabi (2009): p.99.
[6] Ibid., p.97.
[7] CRUZ HERNÁNDEZ, M. (2011): I, 3, p.109.
[8] Cf Abu-l-hasan al-As’arí: Postulados de los islámicos (Maqalat al-Islamiyin), II, 206, 217(9); I, 251. En, “El ocasionalismo de los teólogos del Islam” de Fray Luciano Rubio (1987): I, p.34.
[9] Ibid, II, 199. En, Luciano Rubio (1987): I, p.38.
[10] AL-FARABI (1978): 2, 145, p.7. “Una vez que los inteligibles devienen actuales, devienen seres del universo, en tanto que actuales, y, en tanto que inteligibles en acto, se les debe contar entre las cosas reales.”
[11] Al-Farabi hace referencia en Tahsil al-saadah (iii, 41-42, p.36-37) a que los medios de difusión de las verdades fundamentales y los principios prácticos de convivencia son la instrucción [mediante el estudio, la persuasión o el simbolismo imaginativo], y si no hay voluntad para ser instruido, mediante la compulsión [de forma coactiva].

martes, 21 de enero de 2014

Links de películas y documentales relacionados con la Filosofía Tardo-Antigua y Medieval






"San Agustín" (2010) - Franco Nero   -  Parte 1




"San Agustín" (2010) - Franco Nero   -  Parte 2




"El Nombre de la Rosa" (1986) - Jean-Jacques Annaud



"Visión. La historia de Hildegarda de Bingen" (2009) - Margarethe von Trotta




"Ibn Sina (Avicena)" - documental subtitulado - Córdoba TV





"El Destino (Al-Massir)" - sobre la vida de Averroes (1997) - Youssef Chahine
(subtitulado en inglés)