martes, 14 de agosto de 2012

Extractos del "De Unitate Intellecto contra averroístas" - Sto. Tomás de Aquino


TOMÁS DE AQUINO
(1224-1274)

Proemio.

Así como “todos los hombres naturalmente desean saber” la verdad, por el mismo caso hay en ellos un deseo natural de evitar los errores y refutarlos, cuando fuere posible. Ahora bien, el más disforme de todos parece ser el que nos hace errar respecto del entendimiento mismo, el cual es el medio natural que tenemos para evitarlos y conocer la verdad. Pues bien, hace ya tiempo que se halla arraigado en muchos un error acerca del entendimiento, nacido de las enseñanzas de Averroes. Este autor se empeña en asegurar, que el entendimiento, que Aristóteles llama posible y él con nombre impropio llama material, es una substancia separada del cuerpo en su existir, y que no se une al cuerpo como forma. (...)

Cap I

Definición general del alma, y de sus potencias.

(...) dice que el alma es el acto primero del cuerpo físico orgánico. (...) Y nadie diga que la parte intelectiva queda excluída de esta universalidad, porque ésto se descarta con lo que luego dice: “Por consiguiente, no es cuestión obscura, que el alma no sea separable del cuerpo, o al menos de algunas partes del mismo; porque el acto de ciertas partes del alma es acto de algunas partes del cuerpo. Pero respecto de otras partes no hay inconvenientes, porque no son actos de ningún cuerpo.” Lo cual no puede entenderse, sino de las que pertenecen a la parte intelectiva, a saber, entendimiento y voluntad. Con lo cual claramente se prueba que algunas partes (potencias) de aquella alma, que universalmente definió antes Aristóteles, son actos de unas partes del cuerpo, y otras de ningún cuerpo son actos.


(...) No queremos decir, sin embargo, que el alma, en la cual está el entendimiento, de tal suerte excede a la materia corporal, que no tenga su existencia en el cuerpo; lo que decimos es, que el entendimiento, llamado por Aristóteles potencia del alma, no es acto del cuerpo. Porque tampoco el alma es acto del cuerpo mediante sus potencias, sino por sí misma, dándole su ser específico. Mas algunas de sus potencias son actos de algunas partes del cuerpo, las cuales lo perfeccionan para ciertas operaciones; pero la potencia que es entendimiento de ningún modo es acto del cuerpo, puesto que su operación no se realiza por órgano corporal alguno.

Objeciones a la definición del alma como forma del cuerpo: incorruptibilidad e independencia del cuerpo.

(...) Mas tienen todavía otro camino, por donde pretenden mostrar que la opinión de Aristóteles fué, que el entendimiento no es el alma, ni parte del alma que como forma se une al cuerpo. Porque Aristóteles en bastantes pasajes dice, que el entendimiento es perpetuo e incorruptible, (...).
(...) Parece, por otra parte, que ninguna cosa incorruptible puede ser forma del cuerpo corruptible. Porque no es accidental a la forma el estar en la materia, sino que de por sí le conviene; de lo contrario, de la materia y la forma resultaría un uno accidental. Ahora bien, ninguna cosa puede existir sin aquello, que de por sí le pertenece. Luego la forma del cuerpo no puede existir sin el cuerpo. Si, pues, el cuerpo es corruptible, síguese que la forma del cuerpo es corruptible. Además, las formas que están en la materia, no son específicamente las mismas, como se prueba en el VII Metafísica. Luego mucho menos puede una forma, numéricamente la misma, estar ora en el cuerpo, ora sin el cuerpo. Luego, destruído el cuerpo, o se destruye la forma del cuerpo, o pasa a otro cuerpo. De consiguiente, si el entendimiento es forma del cuerpo, parece seguirse necesariamente que el entendimiento es corruptible.


(...) hay que tener en cuenta, que separada tendrá otro modo de entender del que tenga cuando está unida, a saber, un modo semejante al de las otras substancias separadas.
(...) habiendo antes llamado separado a uno y otro entendimiento (al posible y al agente), aquí lo llama no separado. Porque es separado en cuanto no es acto de un órgano; y no separado, en cuanto es parte o potencia del alma, la cual es el acto del cuerpo, como arriba se dijo.

(...) Oponen también, que toda forma de un cuerpo mixto tiene por causa material a los elementos; por consiguiente, si el entendimiento fuese forma del cuerpo humano, no procedería de algo extrínseco, sino que tendría por causa material a los elementos.


Cap II

Apoyo a esta definición en textos griegos y árabes.

Debemos ahora considerar lo que han pensado otros peripatéticos acerca de esto mismo. Y comencemos por las palabras de Temistio en el comentario del Tratado del Alma, donde dice: Este entendimiento que llamamos en potencia...es más connatural al alma (es decir, que el agente); pero me refiero no a toda el alma, sino sólo a la humana. (...) Y dice que este entendimiento está en el alma, y que es respecto de ella algo así como la parte más noble.

(...) A Teofrasto no he podido consultarlo en sus libros, pero el mismo Temistio en su Comentario lo cita: Un entendimiento que en alguna manera proviene de afuera y está como superpuesto, ¿puede, con todo, ser connatural? (...) De él hemos de decir, como de los sentidos, que, si lo consideramos desde el punto de vista del acto, es nada, pero en potencia es todo. (...) Este de afuera, por consiguiente, no se ha de tomar en el sentido de algo sobreañadido, sino como algo que ya desde el primer momento de la existencia abraza al hombre.

(...) Cuanto a Alejandro, aun el mismo Averroes afirma que sostenía ser el entendimiento posible una forma del cuerpo (...).

Y pasemos de los griegos a los Árabes. (...), es evidente, que para Avicena el entendimiento era una potencia activa del alma que es forma del cuerpo. Sus palabras en el libro Sobre el alma son éstas: El entendimiento activo (ésto es, el práctico) necesita del cuerpo y de las potencias activas corporales para todas sus acciones. El entendimiento contemplativo, empero, aunque necesita del cuerpo y sus potencias activas, no los necesita siempre ni absolutamente, pues se basta a sí mismo con sus propios recursos.

(...) No podemos dejar de agregar las palabras de Algazel, quien se expresa así: Cuando la composición de los elementos sea de una armonía tan hermosa y perfecta, que nada más delicado y bello pueda encontrarse..., entonces será apta para recibir del dador de las formas la forma más hermosa de todas, el alma del hombre.

(...) únicamente quisimos demostrar que, no sólo los Latinos, cuyas palabras a algunos no convencen, sino también los Griegos y los Árabes pensaron que el entendimiento es parte o potencia o virtud del alma, que es forma del cuerpo.
(...) no sé de qué peripatéticos se glorian, como si de ellos hubieran recibido tal error; a no ser que en realidad prefieran, (...) errar con Averroes, que más que Peripatético fué corruptor de la doctrina peripatética.


Cap III

Crítica a la postura de Averroes: desconexión con el individuo.

(...), Averroes, después de afirmar, que ese principio del entender llamado entendimiento posible, no es el alma o parte del alma, sino equívocamente, y que más bien es una substancia separada, dijo que el entender de esa substancia separada es el entender mío o el de otro, según que el entendimiento posible se una a mí o a tí por las imágenes o representaciones que están en mí o en tí. (...) Así pues, el entendimiento posible se continúa con nosotros por su forma mediante las imágenes, y de este modo, cuando el entendimiento posible entiende, este hombre determinado entiende.

(...) nada de eso sucede, (...) porque tal unión no se haría para constituir algo uno, sino cosas diversas. Porque es evidente que la especie inteligible mientras está en las imágenes sensitivas está en potencia para ser entendida; en el entendimiento posible, en cambio, sólo puede estar en cuanto es entendida en acto, abstraída de las imágenes. Por consiguiente, si la especie inteligible no es forma del entendimiento posible, sino en cuanto abstraída de las imágenes, síguese que por la especie inteligible no se une el entendimiento a las imágenes, sino más bien está separado de ellas. Pudiérase, con todo, decir que el entendimiento posible se une a los fantasmas así como el espejo se une al hombre, cuya figura se produce en el espejo. Pero semejante unión aparece sin género de duda insuficiente para la unión del acto; en efecto, es evidente que la acción del espejo, que consiste en representar, no puede por esto solo atribuírse al hombre; por lo cual debemos reconocer que tampoco la acción del entendimiento posible, en razón de la dicha unión, podría atribuírse a este hombre determinado, que es Sócrates, para que este hombre entienda.

Crítica a la unión del alma al cuerpo como motor y móvil.

Otros, (...) tomaron otra posición frente al problema. Para éstos el entendimiento se une al cuerpo como un motor, de éste modo: el entendimiento es parte del hombre en cuanto que de la unión de cuerpo y entendimiento surge un ser que es uno, como son uno el motor y lo movido; y consiguientemente la operación del entendimiento se atribuye a este hombre, como la operación del ojo, que es ver, se atribuye a este hombre. Pero hay que preguntar al defensor de esta teoría en primer lugar, qué es esto singular que es Sócrates, es decir: ¿Es Sócrates sólo el entendimiento, que es el motor?, o es lo movido por tal motor, esto es, el cuerpo animado por una alma vegetativa y sensitiva? o es el compuesto de ambas cosas? Juzgamos, que, consecuente con su posición, elegirá lo tercero, a saber, que Sócrates es el resultado de uno y otro (motor y movido).

(...) Pero, si se llega a decir, que Sócrates no es simplemente uno, sino un uno resultante de la reunión del motor y de lo movido, entonces son muchos los inconvenientes que se siguen. En primer lugar, puesto que cualquier cosa existente es a la vez uno y ser, síguese que Sócrates no es un ser, ni está en especie ni género alguno; además, que carece de toda acción, porque ésta sólo es propia del ser. No por otra razón decimos que el entender del marinero es un entender que pertenece no a ese todo formado por el marinero y su nave, sino al marinero sólo. De la misma manera, entender sería no un acto de Sócrates, sino sólo del entendimiento que maneja el cuerpo de Sócrates, ya que únicamente en el todo que es uno y ser la acción de una parte puede ser acción del todo; y quien de otro modo se expresa no habla con propiedad.

Contra la idea de que el entendimiento sería forma material.

Si contra esto se objetara que una potencia del alma no puede ser más inmaterial o más simple que la esencia del alma, fuera excelente razón si la esencia del alma humana fuera de tal suerte la forma de la materia, que no pudiera existir por su propio ser, sino por el del compuesto, como sucede con las otras formas, las cuales en razón de sí mismas no tienen ser ni operación alguna independientemente de su unión con la materia, por lo que se dice que están sumergidas en la materia. El alma humana, en cambio, que según su propio ser existe con alguna comunicación con la materia, pero sin ser penetrada totalmente por ella, siendo como es la dignidad de esta forma superior a la capacidad de la materia; puede sin dificultad poseer alguna operación o virtud, de la cual no es capaz la materia.

Sin embargo, tenga en cuenta quien esto dice, que si este principio intelectivo, con el cual entendemos, existiera por su propio ser separado y distinto del alma, la cual es la forma de nuestro cuerpo, sería por sí mismo, inteligente y entendido; y no sucedería que unas veces entiende y otras veces no, ni, para conocerse a sí mismo, necesitaría de las formas inteligibles y de sus propios actos, sino que se conocería por su misma esencia, (...).

Cap IV

Contra la unidad del entendimiento posible: consecuencia de la desindividuación teórica y moral.

(...), todavía nos quedan por ver las razones alegadas por los que dicen que el entendimiento posible es único para todos los hombres. Afirmar eso del entendimiento agente tal vez sea en alguna forma razonable, y muchos filósofos así lo pensaron. (...) por más que tampoco esto es conforme al sentir de Aristóteles, quien sostuvo que el entendimiento agente es cosa del alma, por lo cual lo comparó a la luz. (...) Pero, sea lo que fuere (...), decir que el entendimiento posible de todos los hombres es uno sólo, es afirmación que se manifiesta absurda por muchas razones.

Primero, porque si el entendimiento posible es con lo que entendemos, necesariamente se ha de decir que el hombre individuo, que entiende, o es el entendimiento mismo, o el entendimiento formalmente está en él, no como forma del cuerpo, sino como potencia del alma que es forma del cuerpo. Ahora bien, si alguien dijera que el hombre individuo es el entendimiento mismo, se seguiría por consecuencia que este hombre individuo no es distinto de aquel otro hombre individuo, y que todos los hombres serían un sólo hombre, no por participación de una misma especie, sino formando un sólo inidividuo. Si, en cambio, el entendimiento está en nosotros formalmente, como ya lo hemos dicho, se sigue que las almas son diversas en los diversos cuerpos, porque así como el hombre consta de cuerpo y alma, de igual modo este hombre, como Calias o Sócrates, consta de este cuerpo y de esta alma. Si las almas son diversas y el entendimiento posible es una potencia del alma (...), conviene que difieran los entendimientos posibles entre sí numéricamente; (...).

(...) Si, por lo tanto, hubiera un solo entendimiento para todos, necesariamente se seguiría que habría uno solo que entendiera, y, por consiguiente, uno solo que quisiera y uno solo que al arbitrio de su voluntad usara de todas las potencia del alma y órganos del cuerpo, por los que los hombres se diferencian numéricamente entre sí. De aquí se pasa más adelante hasta concluir, que en tal caso no habría ninguna diferencia entre los hombres, en lo que se refiere a la libre elección de la voluntad, y que una misma elección sería la de todos, si el entendimiento, en el cual reside la supremacía y el dominio para usar de todos los demás, es uno e indiviso en todos los hombres: lo cual es abiertamente falso y absurdo, puesto que repugna a la evidencia misma, destruyendo, además toda ciencia moral y todo cuanto se refiere a la sociedad civil (...).

Cap V

Enumeración de algunas objeciones a que haya diversos entendimientos posibles:

1ª objeción: El entendimiento es forma inmaterial, por lo que no puede multiplicarse en razón de la multiplicación de los cuerpos.

2ª objeción: Aún dado que se multiplicase, una vez destruídos los cuerpos, quedaría un solo entendimiento.

3ª objeción: La cosa entendida es única para todos; luego también el entendimiento.

4ª objeción: Si, una vez destruídos los cuerpos, quedaran múltiples substancias intelectuales, no tendrían éstas operación.

5ª objeción: Los entendimientos serían infinitos en número.

6ª objeción: Todos los filósofos, excepto los latinos, sostuvieron la unidad del entendimiento.


Crítica a Siger de Brabante.

(...) Es también digno de mayor extrañeza, o mejor, indignación, que quien profesa ser cristiano se atreva a hablar tan irreverentemente de la fe cristiana; como cuando dice que "los latinos no admiten este principio", esto es, que sea uno solo el entendimiento, "porque tal vez su ley está en contra". Donde hay dos cosas malas: primero, que duda si esto es contra la fe; segundo, que se muestra extraño a esta ley. Y lo que dice después: "Esta es la razón por lo cual los católicos parecen adoptar su opinión", donde llama opinión lo que la fe propone. Ni es menor presunción lo que se atreve a afirmar después, "que Dios no puede hacer que existan muchos entendimientos, porque esto implica contradicción".
Pero todavía es de mayor gravedad lo que luego dice: "Por la razón concluyo necesariamente, que el entendimiento es uno numéricamente, sin embargo creo firmemente lo contrario por la fe". Luego opina que se admiten ciertas cosas por la fe, y al propio tiempo puede probarse lo contrario con evidencia necesaria. (...).




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