martes, 14 de agosto de 2012

Fragmentos de texto de "De nihil et tenebris" de Fredegiso de Tours



FREDEGISO DE TOURS (750-834 aprox)

“DE NIHIL ET TENEBRIS”

 Sobre el ser de la Nada
            Fredegiso el diácono, a todos los fieles de Dios y a nuestro más digno señor, Carlos, todos  reunidos en este sagrado lugar.
Diligentemente, dirigí mis pensamientos, consideré la situación y al final me pareció correcto emprender la pregunta sobre la nada, la cual ha sido empleada por muchas personas durante largo tiempo, pero ha sido abandonada una discusión o examen serio, como si fuera imposible de ser explicada. Rompiendo los poderosos lazos que parecen enredar todo, he resuelto la cuestión y pude desatar el nudo. Dispersas las nubes, he devuelto el asunto a la claridad y he tomado cuidado que se la confíe a la memoria postrera en tiempos futuros.
            Ahora, la pregunta se hará de esta manera: ¿La nada es algo o no?
            Si alguien respondiera “Me parece que es nada”, su negación, tal como lo supone, lo obliga a decir que algo es nada, ya que dice “Me parece que es nada”, lo cual es como si dijera, “Me parece que nada es algo”. Pero, si parece ser algo, no puede parecer no ser de ninguna manera. Por tanto, la alternativa que resta es que parece ser algo.
            Pero si ésta es la respuesta dada, “Me parece que es nada y no algo”, esta respuesta ha de ser contrarrestada, en principio, razonando, hasta lo que permita la misma razón humana, y luego por la autoridad –no sólo alguna autoridad, sino sólo la autoridad divina, la cual en sí misma es verdadera y es autoridad que por sí sola alcanza la inquebrantable certeza.
            Procedamos, entonces, razonando. Cada nombre finito significa algo. Por ejemplo, “hombre”, “piedra”, “madera”. Así como estas palabras son expresadas, al mismo tiempo entendemos las cosas que significan. Entonces, el nombre “hombre”, pronunciado sin ninguna palabra diferente, designa el universal Hombre. “Piedra” y “madera” incluye su generalidad de igual manera. Por tanto, si “nada” es un nombre, como dicen los gramáticos, es un nombre finito. Pero cada nombre finito significa algo. Ahora, es imposible que este algo finito no sea algo. Es imposible, por consiguiente, que la nada, que es finita, no sea algo. Y, de esta forma, puede probarse que existe.
Aún más, “nada” es una palabra significativa. Pero cada significando es relativo a lo que significa. Por tanto, por este motivo también se prueba que la nada es imposible que no sea algo.
            Nuevamente, otro argumento. Cada significando es un significando de lo que es. Pero “nada” significa algo. Entonces, el significando de “nada” es de lo que es –esto es, una cosa existente.
            Ahora, más allá que hemos desarrollado al menos algunas puntualizaciones desde la razón para demostrar que la nada no sólo es algo, incluso que es algo superior, sin embargo, y a pesar de los innumerables ejemplos de este tipo podríamos caer en nuevas discusiones, y desear volvernos a la autoridad divina, la cual es salvaguarda y fundamento estable de la razón.
            (...)
            Los límites de la mente, por tanto, deben ser trascendidos por la autoridad de tan alta dignidad, donde no hay razón que la desestabilice, no hay argumentos que la refuten, no hay poder que se le oponga.
            Por esta autoridad se declara que las cosas y en primer lugar las criaturas fueron creadas de la nada. Por lo tanto, la nada es algo grande y digno. No puede ser entendido cuan grande es aquello de lo cual proceden tantas cosas valiosas, ya que no puede ser comprendido para qué han sido definidas y cual es el valor de estas cosas generadas.
            ¿Por quién ha sido medida, detalladamente, la naturaleza de los elementos? ¿Quién ha comprendido el ser y la naturaleza de la luz, de la naturaleza angélica, o del alma?
            Por tanto, si somos incapaces de comprehender por la razón estas cosas que he mencionado, ¿cómo podríamos alcanzar el conocimiento de cuan digno y qué tipo de ser es eso a partir de lo cual las cosas obtienen su origen y su género?
            Podría añadir muchas más cosas. Pero pensamos que, por las puntualizaciones hechas, suficientemente se ha penetrado en el corazón de quien se pueda enseñar.

Sobre el ser de las tinieblas
            (…) Hay opinión, por tanto, entre algunas personas, que las tinieblas (u oscuridad) no existen, y que es imposible que existan. Cuan fácilmente esta opinión puede ser refutada, el lector prudente podrá reconocer, con la autoridad de la Sagrada Escritura, una vez que se haya puesto en discusión.
            (…) El creador selló nombres en las cosas que hizo, entonces cada una de las cosas podría ser conocida cuando es denominada por su nombre. No formó ninguna cosa sin su palabra correspondiente, ni estableció ninguna palabra a no ser que existiera aquello por lo que fue establecida. Si fuera el caso que Dios haya establecido una palabra sin una cosa que le correspondiera, la palabra parecería totalmente superflua. Y es malo decir que Dios ha hecho esto. Pero, si es malo decir que Dios ha establecido algo superfluo, entonces el nombre que Dios impone a las tinieblas no puede parecer, de  ninguna manera, superfluo. Pero, si no es superfluo, entonces debe estar en acuerdo con algún método. Y si está en acuerdo con un método, es también necesario, ya que se necesita con el objetivo de distinguir la cosa significada por él. Y, entonces, es cierto que Dios ha establecido cosas y nombres, los cuales son necesarios unos a otros, de acuerdo con este procedimiento.
            (…) Nuevamente, otro pasaje: “Si la luz que está en ti es tinieblas, ¡cuán grande esas tinieblas deben ser!” (Mat. 6:23). Creo que nadie duda que la cantidad es atribuida a los cuerpos, los cuales están divididos unos a otros por la cantidad. Y la cantidad es algo accidental a los cuerpos. Pero los accidentes están en un sujeto o predican a un sujeto. Luego, en la frase “cuán grande esas tinieblas deben ser”, la cantidad se muestra siendo en un sujeto. Por lo tanto, se infiere, mediante un argumento persuasivo, que las tinieblas no sólo existen, sino que son corpóreas.
            Y, así, me he tomado el trabajo de escribir a Vuestra Dignidad y Prudencia, estas pocas líneas recogidas del trabajo conjunto entre razón y  autoridad, por tanto, aceptándolas en forma rápida e inamovible, ninguna opinión falsa será capaz de seducirlo para alejarse del camino hacia la verdad.
            Pero, tal vez, algún desacuerdo con este razonamiento pueda ser manifestado por alguien, usted podría, teniendo en cuenta esta carta como si fuera un regla, ser capaz de derrocar artilugios tontos sobre la base de sus fundamentos.


Traducido por Nicolás Moreira Alaniz, Dep.de Filosofía, IPA, 2012.
De Fridigisus of Tours, On the being of Nothing and Shadows. Translated by Paul Vincent Spade, Dep. Of Philosophy, Indiana University, USA, 1995.




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